miércoles, 20 de marzo de 2013

La revolución Iconoclasta

“...No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos....”  (Éxodo, capitulo 20) 


La revolución iconoclasta se manifiesta en el Oriente, porque en el Occidente la mayoría de las  iglesias no tenían tantas figuras e imágenes sino una gran cantidad de reliquias religiosas. Esta  revolución comienza por las discusiones en torno a rendirse culto hacia las imágenes. 
En un principio, el uso de estas imágenes comenzó porque la población era analfabeta y la única forma de entender fue a través de estas, es decir que su propósito era decorativo e instructivo, pero termino en convertirse en un objeto de admiración, donde la gente idolatraba a la imagen en sí. La reacción contra esta idolatría comenzó por los propios bizantinos, en  Asia Menor. A continuación un mapa del Imperio Bizantino:
 

La revolución iconoclasta se divide en dos periodos:

Primer período Iconoclasta:
Las protestas de base teológica de algunos poderosos obispos de Asia Menor abrieron el conflicto y  este duraría más de cien años. Los monjes en sus rituales,utilizaban imágenes y León III prohibió, el año 726, la utilización de iconos en las ceremonias religiosas. 
Hubo conflictos y batallas que por consecuencia ocasionaron  la controversia, ya que socialmente, los monjes y el pueblo bajo, en especial el de Constantinopla, defendían las imágenes que los emperadores atacaban. Los Papas y los creyentes elaboraron una argumentación, eran “los escritos de San Juan Damasceno” donde se explicaba que la imagen era un símbolo, una representación conveniente que los ayudaba a entrar en contacto espiritual con aquel a quien representa. 
Ninguno de los bandos se convenció con los argumentos del otro y comenzaron las persecuciones contra las imágenes. En 787 la emperatriz Irene convocó el concilio que había de restaurar el culto de las imágenes en Bizancio.

El Segundo Período Iconoclasta:
La Emperatriz Irene lucho por restaurar el culto a las imágenes pero una mujer no tenía el derecho a regir un Imperio y en 815, llegó la segunda abolición de las imágenes. Las persecuciones fueron menos violentas y los emperadores comenzaron a reconocer la incapacidad que tenían para dictar una política religiosa iconoclasta.
 
Otra mujer llamada Teodora, como Irene, comenzó la restauración de los iconos. Se hizo el concilio del año 843, pero aun así continuaron las persecuciones. 
Este conflicto logró una destrucción significativa en obras e imágenes en el arte religioso. No hubo un entendimiento en ninguna de las dos partes, porque en realidad las imágenes no estaban siendo veneradas por ellos, sino que así lograban representar a Dios y este a través de la imagen sería un símbolo; hubieron batallas, persecuciones y luchas contra todo este culto, pero siendo marginadas las representaciones sagradas, los artistas buscaron fuentes de inspiración en la vida diaria, el retrato, la historia.


 Los temas se multiplicaron y comenzaron nuevas ideas. La religión también sufrió cambios, todas las persecuciones hicieron reflexionar a varios cristianos bizantinos sobre el verdadero sentido de las prácticas religiosas y que no era necesario esa imagen para poder realizarlas. Aunque hoy en día es importante para nosotros los cristianos los símbolos porque nos representan también hay varias formas de  lograr llegar a un encuentro espiritual con Dios sin el uso de la imagen.



Bibliografía:
http://contenidos.educarex.es/sama/2010/csociales_geografia_historia/segundoeso/tema1/religion_bizantina.html
http://revistea.com/historia/imperio-bizantino /
http://www.profesorenlinea.cl/artes/bizantinoarte1.htm